sábado 11 de julio de 2009

Las cojudeces del G8

Quizá la presencia de Silvio Berlusconi como anfitrión de la última cumbre del G-8 que terminó ayer en L’Aquila, le dio el caracter de frivolidad a todo el evento en el cual no salió humo blanco en ninguno de los aspectos centrales. Al parecer la grave crisis económica fue utilizada como un pretexto para no avanzar en la formulación de propuestas concretas frente a temas como el cambio climático, el hambre en el mundo, la regulación financiera.

Los 8 países que se reunieron son los responsables del 80% de las emisiones de gases que generan el efecto invernadero. De ahí que se requieran acciones concretas para identificar objetivos que permitan reducir sustancialmente las emisiones hacia el año 2050, y así evitar que la temperatura global del planeta suba más de 2 grados durante este siglo. Se ha demostrado que los avances de la industrialización elevaron en 1 grado la temperatura durante el siglo XX. Por ello urge no seguir “friendo” al planeta. La declaración final, al menos, incluyó un compromiso de duplicar la inversión pública en el desarrollo y la investigación de tecnologías inocuas de aquí al año 2015.

Otra forma en que se demostró la inacción, es la forma concreta en que el G-8 crea mecanismos de ayuda para los hambrientos de África. Hace cuatro años prometieron reducir a la mitad los hambrientos del mundo y dicha cantidad, lejos de reducirse, ha cruzado ya los mil millones de personas, la sexta parte de la población mundial. La recesión mundial ha hecho olvidar la crisis alimentaria. Y por ello resulta irrisorio que se haya propuesto una cifra de 20.000 millones de dólares para ayudar a los agricultores del mundo, cuando sólo la ayuda a la General Motors (que ayer renació reestructurada), fue tres veces mayor.

En L’Aquila quizá se celebró la última cumbre de los G-8, pues ya muchos presidentes, como Ángela Merkel, consideran que el auténtico foro para discutir los problemas mundiales es el G-20, cuya acción más contudente ha sido la cumbre celebrada en Londres el 2 de abril. En esa cumbre se desterró para siempre la doctrina del Consenso de Washington y nació elConsenso de Londres, que abogó por una mejor supervisión financiera y el fin de los paraísos fiscales. Estas acciones están en ejecución y muchos países se han comprometido en desarrollar los mecanismos de transparencia financiera que requieren las economías sanas.

Incluso, y quizá lo más anecdótico, fue el compromiso de los G-8 de no atacar al dólar, evitando así que la desmedida volatilidad de la divisa cree incentivos a la especulación. Algo, al menos, para el brindis.

Imagen | Ucodep

viernes 10 de julio de 2009

Pueblo Peruano

  • Retiren su dinero de los bancos y deposítenlos en la Cajas Municipales de Ahorro y Crédito.
  • Vamos a enseñarles a los banqueros, empresarios y clase política quien manda en el Perú.

jueves 9 de julio de 2009

Perú - Bagua

Hermanos nativos y policias muertos por la ignorancia de la clase política.

Que buena Carlín, la verdad es la verdad.

Fuente: La República


miércoles 8 de julio de 2009

Nada hay que temer, excepto el miedo


La frase se la oí a Bruno Ganz en esa obra maestra de Wim Wenders que es El amigo americano. No sabía que la había pronunciado Franklin Delano Roosevelt en los años 30, a propósito de las duras circunstancias de la Gran Depresión. Y ahora, como hace siete décadas, volvemos a oír esa frase una y otra vez a propósito de las duras circunstancias de esta nueva crisis que demuestra que poco hemos aprendido. La economía de Estados Unidos ha registrado su mayor retroceso en 26 años, y el mundo emprende su travesía por el desierto.

No deja de ser doloroso el actual momento, cuando vemos por todos lados noticias tristes: cierra el Diario Metro, cunde la crisis en Islandia, Necdespide a 20 mil trabajadores; España campeona del paroSantander pagará 36 por cada 100 euros, Nueva caída en el Euribor, etc. Por eso es que Olivier Blanchard señala en el último número de The Economist, que los gobiernos y los responsables de formular políticas, deben concentrarse en reducir la incertidumbre, en reducir el miedo. Para Blanchard, la incertidumbre afecta el comportamiento que alimenta la crisis y provoca la enorme volatilidad en los mercados. Los gobiernos deben reducir esa incertidumbre y crear la confianza. Es fácil, para Blanchard y para todos, decirlo. El problema es cómo.

No existe una varita mágica que termine con la incertidumbre; que despeje todas las ecuaciones y encuentre la solución al problema. No existe aquello que algunos economistas intentaron simplificar con términos comopredicción perfectainformación perfecta, homogeneidad,expectativas racionales. La realidad ha demostrado ser más compleja y cercana a una caja de Pandora, que a la simple resolución de un sistema de ecuaciones.

Ahora que se exige a los gobiernos respuestas sabias, y se teme volver a caer en el error, habría que apelar a esa sabia receta de Maquiavelo de la prudencia, no para aumentar la parálisis del sistema sino para iluminar los caminos correctos por los cuales correrá el futuro. Si los activos de riesgo han demostrado un notable fracaso, habrá que saber distinguir los activos menos riesgosos, incluso los exentos de riesgo, que aunque den menos rentabilidad, ayudarán a empujar hacia el futuro.

El éxito o fracaso de las decisiones de inversión tiene un gran impacto en el consumo presente. Las fuertes caídas bursátiles han reducido buena parte de la riqueza de los consumidores, lo que tiene un impacto inmediato en el presente y lleva a las personas a postergar compras ya planeadas de ordenadores, equipos o vivienda. Lo mismo ocurre en las empresas: ¿para qué introducir un producto nuevo?, ¿para qué hacer nuevas inversiones? Lo mejor, piensan todos, es hacer una pausa hasta que el humo se disipe. Y así, nadie actúa.

Esta actitud, que puede ser válida para las personas y las empresas, no puede serla para los gobiernos. Y deben ser todos los gobiernos al unísono los que se levanten a reducir la incertidumbre. Por eso que las resoluciones que se toman en Estados Unidos son cruciales. Mal que mal si de ahí nace el problema, lo justo es esperar que de ahí nazca una solución. Crear un banco que capture a los activos tóxicos, como los cazafantasmascapturaban a los entes incorpóreos, o los países se unían para evitar el asedio de los extraterrestres en Día de la Independencia, puede ser una solución. Incluso hasta George Soros lo dice: el euro quizá no sobreviva si no se crea un banco malo.

Quizá nos falte encontrar a ese personaje de aquella burda película que interpretaba Jeff Goldblum (el mismo de La Mosca, de Cronenberg, por eso la ví) que se le ocurre inyectar un virus a la nave madre que contamine a todas las otras naves enemigas con información errada. Esa genial idea es lo que levanta a esa historia. Quizás algo así haga falta ahora: inyectarle al sistema mundial un virus que elimine la incertidumbre, que reduzca el miedo que nos inmoviliza. Y esa puede ser tarea de todos.

Más Información | The Economist
Imagen | stuant63


Perú Chef

Fuente: Cuy Arts

Más sobre el sistema de partidos políticos peruano


Lo que, en resumen, traté de decir en el texto ”Qué sistema se ha caído” publicado líneas abajo, es que el voto preferencial es una droga letal, de la que se han vuelto adictos los cenáculos políticos que dominan el congreso. Es mortífera porque ha erosionado a los partidos hasta convertirlos en una especie a muertos vivientes que no representan a nadie más que a sí mismos. Y es tremendamente adictiva, porque a estos grupos les encanta, les viene de maravillas, manejarse dentro del sistema del voto preferencial, que es un gran mercado de subasta y compraventa de curules.
Pero también despierta adicción en los electores, que se sienten seducidos por el espejismo. Los votantes creen que el voto preferencial les otorga poder para escoger a sus candidatos preferidos. Pero eso es una ilusión. Con el voto preferencial, el votante tiene muy pocas, o nulas, posibilidades de imponer a sus candidatos. Es algo que puedo demostrar con argumentos, y pienso hacerlo poco a poco, dado que, por que veo, los textos extensos, en los blogs, no los lee casi nadie.

Más sobre sistema político en:

martes 7 de julio de 2009

Mi plataforma de lucha

Por Augusto Álvarez Rodrich

El pliego de reclamos de esta columna.

Hoy que empieza la ‘jornada nacional de protesta’ es una buena oportunidad para, con la transparencia que el lector merece, precisar los compromisos que guían a esta humilde columna:

Por el fortalecimiento de la democracia.

Por el respeto del Estado de Derecho.

Por un gobierno al servicio del ciudadano y no del gobernante o de los poderosos.

Por un gobierno que no sea manejado con frivolidad o como si fuera un botín por asaltar.

Por un ejercicio decente de la política.

Por el cumplimiento de la palabra asumida por el candidato frente al elector.

Por el fortalecimiento del sistema institucional del país, incluidos, entre otros, la justicia, el Congreso, el Poder Ejecutivo, la educación, la salud, la seguridad y la defensa externa.

Por la firme defensa de los derechos humanos de todos.

Por la lucha contra la corrupción, venga de donde venga, sin interesar su procedencia o color político, y por la aplicación de sanciones estrictas y justas, caiga quien caiga.

Por la tolerancia y respeto a diferencias como las de sexo, religión, raza o ideología.

Por la defensa de los derechos de los ciudadanos con discapacidad y la promoción activa de sus oportunidades.

Por una conducción económica al servicio de la mejora de la calidad de vida con prioridad de los más pobres.

Por un manejo prudente, transparente y honesto de las finanzas públicas.

Por la promoción de la inversión privada como eje central del proceso de desarrollo.

Por un papel regulador inteligente y honesto del estado.

Por una inversión pública que se decida pensando en su efecto en el mediano y largo plazo y no en la quincena.

Por la reducción consistente y articulada de la pobreza a través del fomento de la igualdad de oportunidades.

Por la promoción de la descentralización.

Por el impulso de la integración económica del país a las corrientes internacionales del comercio.

Por el cuidado responsable del ambiente.

Por la promoción de nuestra cultura y valores, sin caer en chauvinismos.

Por la garantía plena de la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo con toda responsabilidad y honestidad profesional.

Fuente: La República